El centro comercial Mesa Redonda, en el Centro de Lima, es uno de los lugares más visitados a lo largo de todo el año. En este lugar puede encontrar todo tipo de artículos (no es una exageración). A pesar de la gran cantidad de compradores que acuden a dicho centro comercial, las aglomeraciones están a la orden del día y reina la informalidad (como ya es costumbre en nuestro país).Un 29 de diciembre, hace cinco años, el Centro Comercial Mesa Redonda se convirtió en un verdadero infierno. Un pavoroso incendio consumió todo lo que encontró a su paso, dejando a más de 120 personas fallecidas, calcinadas y enormes perdidas materiales.
Los vendedores de Mesa Redonda comercializaban pirotécnicos en grandes cantidades, lo que provocó que el siniestro se expandiera rápidamente. La pólvora regada por toda la calle permitió que las llamas se propagaran con mayor facilidad y el saldo final fue verdaderamente lamentable.
Si bien es cierto, desde ese entonces la venta informal de pirotécnicos ha disminuido considerablemente, o al menos eso parece, la informalidad sigue siendo la misma. Incluso me atrevería a decir que cada vez está peor.
Los comerciantes y los consumidores no miden los peligros de acudir a lugares como Mesa Redonda, donde las galerías no son adecuadas para recibir a mucha gente y se producen aglomeraciones, sobre todo en fechas como estas, cercanas a la navidad.
Al igual que en otros centros comerciales, en mesa redonda se puede ver construcciones clandestinas y lo mismo sucede con las instalaciones. Las personas parecen no valorar sus vidas.
Lamentablemente, parece que no se ha aprendido la lección. Ayer por la tarde un incendio de grandes proporciones nos hizo recordar el infierno del siniestro del 29 de diciembre de 2002. Mesa Redonda ardía una vez más y los bomberos nada podían hacer.Sus viejos equipos les impedían cumplir con su labor. Mientras tanto todo se iba consumiendo por el fuego. El incendio iba creciendo y se expandía a las galerías aledañas. Estaba prácticamente fuera de control.
Debido a las pésimas condiciones en las que trabajan los bomberos y a la informalidad que se expresa, incluso, en las construcciones de Mesa Redonda, la labor de los hombres de rojo fue por demás complicada. El siniestro no se pudo controlar sino hasta hoy por la mañana.
Es preciso que la gente tome conciencia y que la municipalidad de Lima tome cartas en el asunto. No es posible que estas galerías sigan funcionando si no cumplen con las medidas básicas de seguridad. Se necesita una inspección a fondo en todos estos Centros Comerciales que albergan a miles de personas que ponen en riesgo sus vidas.
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